 Revisa nuestra columna de opinión El nuevo escenario femenino en materia previsional.
La puesta en marcha de la Reforma Previsional en Chile ha configurado un nuevo escenario en materia de pensiones en el país, más solidario y capaz de incorporar la realidad de muchos chilenos y chilenas que se encontraban al margen de los beneficios que ofrece el sistema de pensiones, el cual hoy da cuenta empírica de sus fortalezas frente a las dificultades que enfrentan millones de pensionados en países supuestamente más avanzados en materia social, como consecuencia de la crisis financiera internacional. En particular, el nuevo sistema reconoce el rol clave e histórico que la mujer chilena ha jugado como sostén familiar a través de la incorporación de las mujeres mayores de 65 años, quienes actualmente pueden acceder a una cotización y el derecho a recibir el bono por cada hijo nacido vivo.
La estadística disponible a partir de la implementación de la reforma da cuenta de un nuevo escenario, particularmente en el ámbito de las cotizaciones femeninas, caracterizado por un fuerte aumento en las solicitudes de pensiones. Al mismo tiempo, las cotizaciones femeninas se han vuelto más altas, fundamentalmente a causa del Seguro de Invalidez y Sobrevivencia (SIS) incorporado en sus obligaciones, mientras que la menor densidad de las cotizaciones ha hecho decaer el monto acumulado de las pensiones.
Aprovechar los múltiples instrumentos disponibles.
La pregunta es, entonces, cómo hacer para que el monto acumulado de las pensiones femeninas se mantenga en línea con sus expectativas.
En Europa han respondido esta interrogante aumentando la jubilación de las personas. Es decir, en lugar de que las mujeres se pensionen a los 60 años –caso chileno– se eleva a los 62, 65 y hasta 68, tanto para hombres y mujeres. Por tanto, ¡igualdad de género y pensiones aseguradas! Sin embargo, la coyuntura nos muestra que no necesariamente la experiencia internacional es el camino a seguir o la fórmula del éxito para nuestra realidad.
La primera recomendación práctica pasa por que las mujeres chilenas se informen en detalle de los alcances de la reforma y las fórmulas que les permitirán alcanzar sus expectativas de pensión frente al nuevo escenario. En este sentido, resulta de vital importancia comenzar a cotizar antes y asumir un compromiso personal frente a sus cotizaciones, con una visión dinámica del ahorro en sí, capaz de integrar múltiples instrumentos (APV, ahorros voluntarios en sus diversas formas o beneficios tributarios como el 57 Bis) como alternativas válidas de acuerdo con su perfil de "inversionista" (más o menos conservador) según la etapa de la vida en que se encuentren. En definitiva, es importante que las mujeres exijan total transparencia acerca de su situación previsional y las nuevas reglas que rigen al sistema a través de una asesoría especializada que les permita no sólo equiparar las condiciones de género en materia previsional, sino visualizar sus ahorros como inversiones rentables, capaces de asegurar un futuro acorde a sus expectativas, trabajo y aporte a la sociedad. |