Para el afiliado, el beneficio aportado por el mayor retorno esperado de la inversión en activos de renta variable en el largo plazo, impone el desafío de entender y aceptar que este beneficio viene asociado a un mayor riesgo. Es decir, aunque el horizonte del afiliado sea de muy largo plazo pueden existir períodos más cortos en que las ganancias de la renta variable sean inferiores a las que entreguen los instrumentos de renta fija, incluso hasta pueden llegar a ser negativas.
Los retornos históricos indican que aún cuando existan períodos extensos de retornos negativos para la renta variable, este menor retorno es ampliamente compensado en el largo plazo, como ocurriría con los fondos A y B debido a los mayores porcentajes de inversión en renta variable.